14 Jun Tercera carta para ellos

Queridos Giorgio y Leone:

Hace 3 años, el 14 de junio se convirtió en el día más importante de mi vida y desde ahí cada día que he vivido a vuestro lado se ha convertido en una experiencia apasionante. Llegasteis a mi vida bastante antes de lo esperado y con eso me dijisteis que con vosotros no habría planes, sino que nos tocaría vivir cada instante con la intensidad que se merece.

Y sí, Giorgio y Leone, más intensos no podéis ser…así os describo cuando me preguntan por vosotros…¡intensos! Es una intensidad que se refleja en muchos momentos: cómo sois capaces de pintar media pared del pasillo intensamente en solo 3 segundos, cómo deshacéis todo el papel del baño, el rollo de cocina, o el hilo dental mientas abro y cierro los ojos, intensidad que se refleja en cada una de vuestras aventuras de piratas por la casa, o en el reparto de macarrones que hacéis por el suelo después de una comida; es una intensidad que se refleja en cada abrazo que os dais y en cada arañazo (y tanto…); una intensidad con la que después de hacer una trastada, cuando estoy a punto de lanzaros algún que otro grito, me miráis intensamente a los ojos y con una sonrisa me decís: “mami, ¿sabes que te quiero?”.

Pero si algo hemos vivido este tiempo con intensidad ha sido ese “confinamiento” que pasará a la historia. Tengo que confesaros que hace hoy justo 3 meses estaba completamente asustada porque sabéis que estar cerrada en casa no es mi afición favorita, no obstante, creo que es una de las experiencias más bonitas que nos ha dado la vida. Sin el confinamiento no habríamos jugado tanto a piratas, a pillar, al escondite, a montar trenes, no habríamos cantado a viva voz “aaaaaa bueixa”, ni posiblemente me habría convertido en vuestra “Lunar girl” (así me llamáis hoy en día). Ha habido momentos mágicos como nuestro helado de los sábados mirando los 3 en silencio por la ventana…y es que lo que une el chocolate no lo separa ninguna epidemia…¡jajaja! Si alguien me preguntase a qué sabe la felicidad, lo tendría bastante claro: para mi la felicidad puede ser tan simple como estar sentada en plan indio en el suelo, teneros a ambos entre mis piernas, acariciar vuestro pelo, sentir ese olor a mustela que os caracteriza, y comer ese helado de chocolate mientras vemos en silencio la puesta de sol. ¿Qué más se puede pedir?

Gracias Leone y Giorgio por esos momentos de intensa felicidad. Sé que ha sido un año en el que seguro que os he fallado en alguna ocasión. Este año habéis vivido parte de un embarazo, la llegada de Lua y mis nuevas responsabilidades en la empresa. Me he tenido que dividir entre ella, el trabajo y vosotros dos por lo que estoy segura de que no siempre habéis recibido lo mejor de mí. Siento si a veces no he sido la mejor madre del mundo, si he perdido la paciencia o no os he dado todo lo que podíais necesitar. Lo intento y lo intentaré el resto de mi vida, pero tenéis que saber que a veces no llegaré a todos. Este año he aprendido que la capa de las “super womans” no siempre vuela, pero también sé que aunque a veces no pueda volar, intentaré correr y si no, caminaré a vuestro lado, y si no gatearé al ritmo que pueda, pero siempre a vuestro lado para todo aquello que pueda aportaros.

Gracias Giorgo (o Gekko), gracias Leone (o Cat Boy), por la paciencia que este año habéis tenido conmigo. Gracias por no tener en cuenta mis fallos y no querer cambiar de mamá. Gracias por enseñar a Lua tantas cosas, por despertarla a la vida, por quererla como la queréis, por hacerla reír, por regalarle cada día felicidad como solo vosotros sabéis hacer. Gracias por vuestra complicidad, gracias por vuestros abrazos, vuestras trastadas y todo lo que habéis roto, sí, hasta por eso, gracias por haber revolucionado mi vida y sobretodo gracias por esos…¿sabes que te quiero, Lunar girl? Ojalá la vida me permita regalaros una décima parte de la felicidad que me regaláis cada día.

Giorgio, I love you baby, turururururu! 

Leone, I love you baby, turururururu!

¡Feliz tercer cumpleaños!

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