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11 Ene En Navidad, ¿Más regalos es igual a más felicidad?

Vuelta a las aulas, a los colegios, a las academias, a las empresas, a los campos de fútbol, a las piscinas, a los gimnasios…sea cual sea tu aula, con el nuevo año te habrás encontrado con alumnos que vuelven a las mismas cargados con sus últimos regales navideños. Pero… ¿han vuelto también cargados de más felicidad, o ganas de vivir o luchar por lo que quieren?

Es posible que Papá Noel, Los reyes Magos o incluso ambos hayan estado trabajando durante semanas para hacer realidad los sueños de pequeños y adultos, pero… ¿y si se pasan de la ralla?

No sé si en algún momento se te ha ocurrido pensar en la relación que pueda existir entre la felicidad y la cantidad y calidad de objetos que se llegan a recibir en cumpleaños, en navidades y en otras fechas especiales. Yo sí, he reflexionado posiblemente demasiadas veces sobre este tipo de temas pero justo estas navidades he podido presenciar el proceso en el que estas situaciones se desarrollan. Te describo una escena navideña:

Dos bebés de 6 meses llegan a una casa el día de Navidad. Los padres no son amantes de que se les sature con regalos y más regalos por lo que deciden que solo celebrarán Reyes Magos. Pero llegan a casa de unos familiares y sobre la mesa (y de forma progresiva) empiezan a aparecer más y más regalos…peluches, sonajeros, muñecos, zapatos,…hasta que la mesa está repleta de objetos. Ante todos estos objetos, dos bebés sin saber dónde mirar, ni a qué atender, ni a quién escuchar entre un mundo de risas, ruidos, colores y formas”.

Puede que pienses que ésta es una situación completamente habitual y que es prácticamente inofensiva para la educación de estos bebés aunque posiblemente esconde ciertos aspectos que no ves a simple vista y que me crean ciertas dudas:

– En pocos minutos, los adultos que componen la escena pretenden dejar sentados a los bebés en sus sillitas con los mil y un objetos, mientras ellos ven la televisión. ¿Para qué quieren los niños tantos objetos si van a jugar en soledad? Estoy convencida de que los bebés prefieren que les canten canciones, que les acunen, que les hablen, que les abracen antes de dejarlos simplemente rodeados de objetos en una silla.

– Parece que lo divertido para los protagonistas de la escena es ver la primera reacción de los niños. ¿Y la segunda reacción, y la tercera, y los aprendizajes que hacen a partir de esto? Me parece curioso que los adultos tan solo esperen a ver esa primera reacción en vez de darse cuenta de que lo verdaderamente apasionante son los siguientes segundos, minutos y horas. Lo increíble es darse cuenta de los aprendizajes que van haciendo los bebés, cómo consiguen coger el objeto, cómo consiguen moverlo, cómo aprenden dónde está el botón que lo hará sonar.

– En este tipo de situaciones da la sensación de que los adultos intenten comprar el cariño de los niños a través de objetos. ¿Crees que recordaran semanas después quien les hizo tantos regalos? Curiosamente a los pocos minutos habrán olvidado toda esta información, en cambio pasará el tiempo e irán construyendo cariño hacia las personas que están cerca de ellos, que les hablan con dulzura, que tienen paciencia y que se sientan a su lado aunque tan solo sea para conectar con la mirada.

– Más y más objetos, más y más juguetes, artilugios, cosas que se mueven y suenan, invasión de trastos encima de una mesa. ¿De verdad crees que la relación de cantidad y calidad de objetos es proporcional a la felicidad? Yo considero que incluso en muchas ocasiones puede ser todo lo contrario. Si llegan a tener todo lo que piden o incluso más, dejan de valorar el esfuerzo, la constancia, la perseverancia que implica los retos de la vida. Ellos aprenden a caminar después de cientos de caídas, aprenden a hablar después de miles de balbuceos, aprenden a leer después de muchos intentos,…

Sinceramente creo que conseguir tantos objetos sin más esfuerzo, les hace perder parte del sentido de la vida y con ello, me atrevo a decir, que un poco más infelices. Este post no se trata de verdades absolutas, porque igual tu experiencia te dice totalmente lo contrario pero después de realizar muchos experimentos educativos a este nivel, considero que deberíamos replantearnos el cómo los niños van consiguiendo regalos en sus vidas. Leer no es un regalo que les viene dado, ni caminar, ni correr, ni hablar, ni montar en bici pero esa cara que son capaces de poner cuando han dado tres pasos seguidos sin caerse, todavía no la he visto ante una mesa llena de regalos.

¿Y tú, cómo lo ves? Nos encantaría escuchar tu punto de vista como padre, como maestro, como entrenador o como cualquier persona que influye en la educación y aprendizaje de los más pequeños de una casa. ¡Somos todo oídos!

Reme Egea_Formación para docentes

Reme Egea

Maestra de Educación Física, Formadora en Habilidades Directivas y Gestión de Equipos, Psicóloga, Creadora del proyecto Train The Trainers, Conferenciante, consultora y socia de Proformación S.L.

Reme es una de esas atrevidas aventureras, de las que luchan por los sueños, una de esas apasionadas que nunca tira la toalla.

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