01 Feb 10 motivos para tener dos formadores en un aula

Ya sé que lo más habitual en un aula sea encontrarnos con un profesor y un grupo determinado de alumnos, o con un entrenador de fútbol y con su equipo de jugadores o incluso con una profesora de baile y los alumnos que participan en su clase, pero ¿y si fuéramos dos profesores, formadores o entrenadores para un mismo grupo de alumnos?

Es cierto que no es lo más habitual, pero desde “Con los Pies en el Aula” hemos hecho que no solo sean dos pies los que compartan el aula con los alumnos sino cuatro. En la mayor parte de formaciones que llevamos a cabo ya sea en el contexto empresarial, educativo, sanitario, etc. intentamos doblar los recursos y ser dos los formadores que compartimos con un mismo grupo la formación.

Y sí, es cierto que con esto doblamos nuestros recursos, pero…¿qué ventajas nos ofrece?

  1. Cuatro ojos ven más que dos: hay cientos de situaciones que se producen a lo largo de la formación que implican a varias personas del grupo por lo que un solo formador a veces no puede captar tanta información como la que captarán entre dos.
  2. Dos bocas hablan más que una: una de las mejores ventajas es que cuando uno de los formadores no sabe transmitir una información determinada, el otro puede reforzar sus palabras y encontrar la forma exacta de transmitirlo.
  3. Mejora de la preparación: el hecho de trabajar en equipo en los momentos anteriores a la formación, permite enriquecer las actividades que se vayan a utilizar, aumentar los recursos, las ideas y se crea una sinergia positiva.
  4. Mayor atención a la individualidad: mientras uno de los profesores está explicando o dirigiendo cualquier tipo de actividad, la otra persona puede observar con detenimiento a los distintos alumnos y recoger información valiosa para adaptarla a cada uno de ellos.
  5. Agiliza la gestión de recursos: durante la formación misma, si se coordinan correctamente, uno de los docentes puede adelantarse e ir preparando tranquilamente los recursos necesarios para llevar a cabo la siguiente actividad, puede redistribuir la clase o incluso pensar cómo se crearán los grupos.
  6. Aumenta la riqueza de los aprendizajes: los alumnos pueden aprender de dos fuentes de conocimientos, dos fuentes de habilidades, de recursos, de anécdotas, de experiencias vitales, es decir, todos los recursos personales se doblan en el mismo tiempo de formación.
  7. Los alumnos pueden sintonizar más con alguno: el hecho de que los alumnos se sientan identificados con uno u otro permite persuadirles para que desarrollen ciertas habilidades, conocimientos o actitudes a lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje.
  8. Permite el desdoble: en momentos en los que se necesita recuperar tiempo o aumentar la práctica de los alumnos, nos podemos permitir dividir la clase en dos subgrupos.
  9. Más puntos de vista distintos: ser profesores, maestros o formadores no implica que tengamos el mismo punto de vista ante los distintos temas que se trabajan en un aula por lo que la probabilidad de que se enriquezcan los puntos de vista es muy alta. Además esto se convierte en un ejemplo de madurez y convivencia para nuestros alumnos cuando ven que en el mismo espacio coexisten dos puntos de vista a veces contrapuestos.
  10. Crea un torbellino de energía: si algo tiene compartir el aula con esos compañeros con los que trabajas muy a gusto es que aumente la energía, la motivación, el disfrute y la emoción al compartir un proceso tan bello como es formar a otras personas.

No sé si tú lo has probado…si es así, ¿qué tal te ha ido?

Y si no lo has probado…¿a qué esperas para hacerlo?

 

Reme Egea_Formación para docentes

Reme Egea

Maestra de Educación Física, Formadora en Habilidades Directivas y Gestión de Equipos, Psicóloga, Creadora del proyecto Train The Trainers, Conferenciante, consultora y socia de Proformación S.L.

Reme es una de esas atrevidas aventureras, de las que luchan por los sueños, una de esas apasionadas que nunca tira la toalla.

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