05 Mar Cuando un alumno se va, algo se muere en el alma

Hace apenas dos días, mientras chequeaba mis redes sociales me encontré con una de esas noticias con las que no me habría gustado encontrarme, las palabras exactas eran:

Jorge descansa YA Y PARA SIEMPRE en el SEÑOR.


Son esos momentos en los que el mundo se detiene por unos instantes, sientes que no puede ser, que igual estás soñando o que simplemente es un malentendido. Jorge Ribera no podía haberse ido, porque todavía tenía tanto que aportar que el mundo de la educación lo necesitaba!

Lees, relees y te das cuenta de que no es una equivocación. Hacía nada que me había enviado este wasap cuando le mandé la primera foto de vida de mi pequeña…

«Reme!! Qué alegría leerte! Me parece un bellezón, es increíble que sea tan guapa con tan poco tiempo. Enhorabuena a los dos, qué pasada, en serio, enamoradito me ha dejado, de verdad 😍. En cuanto vuelva a estar bien, preparaos, que pienso repetir curso y mandaros a gente a punta pala ehh, quiero daros mucho trabajo, que hace mucha falta en la Educación y en muchos ámbitos» 


 Si te das cuenta hay tanta sensibilidad, pasión, cariño en ese mensaje que se merece que simplemente hoy, le escriba… 


Jorge, me encantaría leerte está carta de voz y mirándote a los ojos, pero creo que esto ya es un poco difícil. Me conformaré con escribirla sabiendo que o sí o sí te llegará a ti. Este post es solo para darte las gracias por todo lo que has cambiado y aportado a nuestras vidas…

Quería darte las gracias (como otras veces lo he hecho) pero resumiendo todo aquello que nos has regalado al equipo que creamos y dimos vida al proyecto de Con los pies 
en el aula.

Gracias Jorge por ser uno de los primeros en aventurarte a nuestro lado en aquel proyecto 
educativo. Creo que nunca olvidaremos esa tarde en las calles de Ruzafa alucinando con aquel inicio de curso tan impactante. Mirabas sorprendido, fascinado, con esa alma de niño que se dejaba sorprender por cualquier cosa.

Gracias Jorge por esa mano alzada cada vez que decíamos la frase de «un voluntario para… «. Así tendría que estar lleno el mundo de la educación, de personas valientes que se meten en cualquier fregado si saben que puede beneficiar a cualquiera de sus alumnos.

Gracias Jorge por esa capacidad de agradecimiento.  Creo que, si en el buscador de mi wasap meto la palabra «gracias» en nuestro hilo de conversaciones, puedo contar decenas y decenas de esa palabra. Ha sido increíble conocer a una de las personas más agradecidas que he visto 
en mi vida.

Gracias Jorge por esa parte tan divertida que te caracteriza. Recuerdo cuando después del shock educativo vivido en clase, metiste en la siguiente edición a dos de tus amigas imaginando en la distancia la reacción. Esa parte bromista, juguetona, divertida, nos ha hecho reír muchísimo a tu lado.

Gracias Jorge por todo lo que has aportado al mundo de la educación, por tu valentía, tu empeño y tus ganas de cambiar el mundo.  Recuerdo conversaciones telefónicas de domingo en las que dedicabas tu tiempo a preparar formaciones extraordinarias para tus chavales. Creíste que podías hacer algo grandioso en el mundo de la educación, y sin duda antes de irte, con solo 24 añitos, cambiaste las vidas de unas cuantas (muchísimas) personas que han pasado por tus manos.

Gracias Jorge por tu capacidad de amar y de expresarlo. Todavía se me pone la piel de gallina al leer todas esas palabras sobre mi pequeña. Con solo una imagen fuiste capaz de transmitir un cariño inmenso. Y bueno, la forma tan bonita de amar a tu familia, de ayudarles, de darles fuerzas, de quererlos, de transmitirles esa sonrisa de felicidad a cada instante, son una muestra preciosa de amor. Gracias por habernos permitido disfrutar de todo ese amor.

Y gracias Jorge, por ser uno de los alumnos más especiales con los que mis pies han compartido un aula. Te queremos y nos has dado tanto de bonito que ya formas parte de nuestras aulas, de nuestro mundo, de nuestra alma… ¡Para siempre!

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