22 Nov Los 10 errores más frecuentes de un docente en el aula (Parte 1)

Los 10 errores más frecuentes de un docente en el aula (Parte 1)

Quien tiene boca, se equivoca. Quien friega los platos siempre puede romper más que el que nunca friega. Y el que forma en un aula, puede cometer errores que no cometería si sus Pies nunca hubieran tocado un aula con alumnos.

Todos cometemos errores. Yo me atrevería a decir que cometo errores todos los días. Lo importante no es cuántos errores cometemos, sino lo importante es que nos demos cuenta del error y que podamos aprender del mismo para no estar repitiéndolo un día tras otro.

Hoy compartiremos contigo algunos errores que hemos cometido en nuestra vida profesional y que intentamos superar cada vez que estamos ante nuestros alumnos.

  1. NO TRANSMITIR PASIÓN POR LO QUE HACES:

    Si llevas una semana sintiendo cuando entras en un aula «otra vez aquí», «otra vez los mismos alumnos, la misma aula», «otra vez la misma materia»… si algo de esto pasa por tu mente durante demasiados días, es momento de que te tomes un respiro, un Kit Kat y te replantees qué estás realmente haciendo con tu vida profesional y hacia dónde quieres ir.

    Un Alumno se merece que cuando llegues el lunes por la mañana transmitas que te sientes el más afortunado del mundo por compartir tus horas con él o ella. Recuerda que esas horas son irrecuperables por lo que el tiempo que pase contigo no podrá recuperarlo de otro modo, con lo que tienes la responsabilidad de hacer que disfrute por el simple hecho de cruzarse contigo como docente, formador, maestro o entrenador.

 

  1. PENSAR QUE TIENES MÁS RAZÓN QUE ELLOS:

    El mundo de la razón y del conocimiento es tan variable, que el mito de que el profesor sabe más que el alumno está pasado de moda. En muchos cursos de oratoria he oído al ponente hacer creer a sus alumnos que cuando estén hablando ante otros, para sentirse seguros pueden pensar que saben más que los oyentes, pero actualmente esto dejó de funcionar. Hoy en día se produce en 48 horas la misma cantidad de información que hace tiempo en 50 años por lo que cualquiera de tus alumnos podría saber más que tú sobre el tema que estás compartiendo con ellos. Por este motivo, más te vale adoptar una actitud de apertura ante cualquier cosa que puedas aprender de ellos.

 

  1. HABLAR DEMASIADO:

    Este es uno de los grandes puntos de mejora para muchos docentes (para mi es uno de mis grandes puntos de mejora). A mí me encanta hablar, contar ejemplos, compartir experiencias, darles metáforas para que desarrollen ciertas actitudes, nuevos aprendizajes… Pero a veces suspendo en la asignatura de «la escucha». Un docente tiene que ser capaz de escuchar a cada alumno como si lo que le cuenta fuera lo más espectacular que le han contado en su vida.

 

  1. AYUDARLES A CONCRETAR:

    Conectado con el punto anterior, la escucha no se puede convertir en la excusa perfecta para que no se avance en todos aquellos temas previstos. Si tenemos un alumno o varios que para expresarse necesitan ocupar media clase (y de alguna manera captar todo el protagonismo), también podemos ayudarles a concretar, a expresarse, a buscar reconocimiento de otro modo. El hecho de que escuchemos con atención y aprecio, no significa que dejemos al resto del aula sin un espacio y tiempo para participar y aportar sus ideas. En este tipo de situaciones podemos crear actividades y metodologías distintas (por ejemplo, utilizando relojes de arena, creando actividades por grupo, etc.) que les permitan aportar de forma más concisa.

 

  1. DAR LAS COSAS POR SENTADO:

    En muchas situaciones cuando explicas algo te quedas con la confirmación de los alumnos cuando preguntas: «¿Me habéis entendido? (o en el mejor de los casos: ¿Me he explicado bien?)». Ellos te contestaran que sí, porque así lo creen pero mi experiencia me dice que siempre hay una gran distancia entre lo que has intentado transmitir y lo que han entendido. En este caso es muy importante chequear realmente qué han entendido pidiendo feedback, dejando que te lo expliquen ellos a ti o incluso dándoles unos minutos para que se pongan en acción y observar entonces la distancia entre lo que has transmitido y lo que han entendido.

 

Con estos cinco errores cerramos el post de hoy y la próxima semana continuaremos compartiendo contigo otros errores habituales que tenemos en un aula. Como verás la mayor parte de ellos no son para nada intencionados, pero producen efectos contraproducentes en el aprendizaje de los alumnos por lo que será muy útil que los mantengas “bajo observación”. Prueba esta semana a ver si te pillas a ti mismo con alguno de ellos.

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Reme Egea_Formación para docentes

Reme Egea

Maestra de Educación Física, Formadora en Habilidades Directivas y Gestión de Equipos, Psicóloga, Creadora del proyecto Train The Trainers, Conferenciante, consultora y socia de Proformación S.L.

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