Los 10 errores más frecuentes de un docente en el aula (Parte 2)

29 Nov Los 10 errores más frecuentes de un docente en el aula (Parte 2)

Los 10 errores más frecuentes de un docente en el aula (Parte 2)

La semana pasada estuvimos analizando distintos errores que nos encontramos en nuestro trabajo diario como formadores, profesores, entrenadores, etc. En este post, vamos a profundizar sobre otros errores habituales que cometemos sin darnos cuenta. Errores pequeños, detalles, pero que el hecho de corregirlos puede suponer un gran cambio en nuestras aulas y en la experiencia de nuestros alumnos.

  1. NO MOSTRAR UNA AUTOESTIMA POTENTE:

Yo no digo que todos los días la tengamos. Yo no digo que haya que tener una autoconfianza del 100% para ser un buen profesional, pero al menos hay que intentar hacer el esfuerzo de mostrar una buena autoestima. Incluso aunque no exista todavía, te puedes comportar como si ya fuese así y de ese modo también se va desarrollando. Ante el alumno tienes que mostrar que te cuidas, que te valoras, que te aprecias, que te consideras una persona especial, porque solo en esa situación le podrás dar al alumno un modelo a copiar. Creo que estar en un aula, tendría que ser como ir a una boda: ese típico día en que vas a la peluquería, a maquillarte, en el que piensas qué ropa y complementos utilizar y en el que acabas saliendo de casa con la sonrisa puesta. No es necesario que vistas con lentejuelas y trajes de alfombra roja para entrar en el aula, pero recuerda que todos esos cuidados demuestran un aprecio y cariño hacia ti que los alumnos detectan a la primera ( y además copian!!).

  1. DAR CAFÉ PARA TODOS:

estoy segura de que somos capaces de entender la teoría de que cada persona es distinta y de que hay que adaptarse a ella. Seguro que sabes que en el contexto de formación mucho más. Pero después me encuentro con profesionales que intentan hacer las cosas de la misma manera con distintos alumnos y se sorprenden de que no les funcione. Adaptarse a los alumnos es una de las habilidades más retantes con las que te puedes encontrar pero creo que debería ser una verdadera obligación. Trabajar con seres humanos implica disfrutar de su cercanía, de conocerles poco a poco, de crear situaciones completamente adaptadas en las que se puedan sentir a gusto. Tienes que hacerles creer que esa aula se inventó para ellos y solo para ellos.

  1. INFRAVALORAR PEQUEÑOS DETALLES:

Muchas veces los alumnos son creadores continuos de pequeños detalles. Si son pequeños pueden acudirte con un dibujo, un caramelo o una historia en la que te han incluido. Si son mayores, también te pueden ofrecer un caramelo, una de sus historias personales o incluso cortarse el pelo para venir a clase como si de un gran evento se tratase. Por ese motivo hay que ser sensibles para detectar esos pequeños detalles y tratarlos con el respeto y cariño que merecen. Sin duda, es algo que les hará sentirse tratados como alguien especial y no como un “simple” alumno más.

  1. COMPARAR ALUMNOS:

Es casi humano que cuando tenemos dos objetos de la misma categoría hagamos comparaciones de tamaño, de color, de utilidad, de versatilidad, etc. pero el problema es cuando esta habilidad la trasladamos a seres humanos. En un aula es muy importante que no comparemos a unos alumnos con otros, sino que valoremos los recorridos individuales de cada uno de ellos. No obstante será muy útil que les ayudemos desde el aula a crear la mejor comparación que podrán aprender a lo largo de su vida: a compararse a cada uno consigo mismo, con lo que era hace un tiempo y con lo que ha conseguido en el presente.

  1. TRABAJAR FUERA DEL AULA:

Si crees que tu trabajo empieza cuando empieza tu clase y que acaba cuando el reloj marca la hora de fin de la clase, estás equivocado. Ese es uno de los errores que veo hacer a muchos profesionales que piensan que su clase empieza y acaba con las horas de un reloj. Para mí los alumnos, son seres humanos que me acompañan de por vida porque además se convierten en mis maestros. Las clases empiezan cuando vas caminando por la calle pensando cómo harás una actividad. Las clases continúan cuando hay un alumno con una problemática y vas pensando en él mientras conduces o vas en el bus. Creo que ser docente va mucho más allá de las horas del reloj. Hay pasiones que no se pueden medir con tiempo, y esta es una de esas pasiones.

Espero que todos estos errores te permitan analizar cómo gestionamos nuestras aulas en el día a día y que nos den la oportunidad de continuar mejorando como profesionales y como personas. Ellos y ellas te lo agradecerán.

Quizás te interese:

 

Reme Egea_Formación para docentes

Reme Egea

Maestra de Educación Física, Formadora en Habilidades Directivas y Gestión de Equipos, Psicóloga, Creadora del proyecto Train The Trainers, Conferenciante, consultora y socia de Proformación S.L.

No Comments

Post A Comment